{"id":4192,"date":"2013-03-28T08:25:34","date_gmt":"2013-03-28T06:25:34","guid":{"rendered":"https:\/\/masgrau.net\/prologo-a-medicina-china-una-trama-sin-tejedor\/"},"modified":"2025-11-28T19:09:31","modified_gmt":"2025-11-28T17:09:31","slug":"prologo-a-medicina-china-una-trama-sin-tejedor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/masgrau.net\/es\/prologo-a-medicina-china-una-trama-sin-tejedor\/","title":{"rendered":"Pr\u00f3logo a \u00abMedicina china, una trama sin tejedor\u00bb"},"content":{"rendered":"\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Pr\u00f3logo a la edici\u00f3n espa\u00f1ola del Dr. Miquel Masgrau<br>Ed. Los Libros de la Liebre de Marzo &#8211; 1995<\/h5>\n\n\n\n<p>En plena era de la informaci\u00f3n y superadas las distancias geogr\u00e1ficas, el arte de curar practicado tradicionalmente en China se va extendiendo por Occidente sin dejar por ello de ser un enigma. Para acercarnos a la Medicina Tradicional China no tan s\u00f3lo tenemos que desplazarnos por el espacio, sino tambi\u00e9n por el tiempo. Desarrollada sobre las mismas bases desde tiempos inmemoriales, su antig\u00fcedad, &#8211; para algunos todav\u00eda sin\u00f3nimo de caduco- infunde respeto y, sobre todo, indica que se trata de la m\u00e1s experimentada de las medicinas. Por ello la medicina es el fruto de la tradici\u00f3n china que mejor resiste el paso del tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Toda medicina es producto de una cultura y est\u00e1 firmemente enraizada en el modo de pensar y sentir de un pueblo. No es posible trasplantar los conocimientos m\u00e9dicos de una civilizaci\u00f3n a otra sin que pierdan parte o toda su eficacia. La medicina china no se deja trasladar sin su contexto, ni tampoco traducir literalmente. Adem\u00e1s el idioma chino no admite la creaci\u00f3n de nuevas palabras. Los caracteres chinos representan una memoria de cuatro mil a\u00f1os, pero el sentido de los ideogramas se nos va haciendo borroso a medida que retrocedemos en el tiempo, lo que contribuye a hacer apenas descifrables textos que ya en su \u00e9poca ten\u00edan amplios significados, con franjas abiertas a la libre interpretaci\u00f3n. Esta ambig\u00fcedad explica que un mismo texto original pueda dar pie a versiones tan dispares. En consecuencia para aplicarla a personas que viven en otras coordenadas culturales, y para convertirla en herramienta \u00fatil para solucionar los problemas del hombre de hoy, es imprescindible una clara comprensi\u00f3n de su m\u00e9todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los primeros pasos, en especial, entra\u00f1an una cierta dificultad. Los contenidos de esta medicina son de dif\u00edcil transcripci\u00f3n. Reflejan una forma de pensar ajena a nuestra cultura. Nosotros escribimos sonidos, los chinos se expresan con im\u00e1genes. Los diccionarios no tienen correspondencias con sus ideogramas, ya que los conceptos son tan distintos como la l\u00f3gica que los enlaza. El lector se topa con continuas referencias a unos elementos naturales: el \u201cfuego\u201d y el \u201cagua\u201d, la \u201cmadera\u201d y el \u201cviento\u201d que adem\u00e1s se describen en t\u00e9rminos de polaridad mediante los intraducibles Yin y Yang. El lenguaje parece herm\u00e9tico, accesible s\u00f3lo a los iniciados; deja perplejo a quien simplemente se interesa por el tema y alimenta el escepticismo del simple curioso. Es opaco para quien parte de una formaci\u00f3n cient\u00edfica, es decir, para buena parte de los lectores occidentales.<\/p>\n\n\n\n<p>La medicina china no tiene t\u00e9rminos estandarizados con un significado espec\u00edfico, sino que habla por analog\u00eda a fen\u00f3menos naturales perceptibles directamente y se expresa a trav\u00e9s de las palabras de uso corriente, lo que dificulta su traducci\u00f3n a un idioma occidental. Para diferenciar los t\u00e9rminos familiares de los conceptos de la medicina china se buscan formas arcaicas, se intenta huir de las connotaciones m\u00e9dicas modernas (Patrones por S\u00edndromes) y se diferencian con may\u00fasculas t\u00e9rminos como Ri\u00f1\u00f3n, Moco, Energ\u00eda, Materia, Causa, Efecto, Bueno, Malo, Salud, Dolor, Emoci\u00f3n\u2026 las traducciones de los textos chinos deber\u00edan estar llenas de may\u00fasculas aunque quiz\u00e1s ser\u00eda mejor simplemente que el lector tuviera en cuenta que en una cultura tan distinta todos los conceptos y las palabras que los soportan tienen necesariamente connotaciones distintas. Sin embargo tener al alcance de la mano los frutos de un saber m\u00e9dico arraigado en la m\u00e1s remota antig\u00fcedad justifica el esfuerzo para descifrar los aparentes enigmas.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos cuesta creer que un diagn\u00f3stico \u00fatil actualmente sea el mismo que se emit\u00eda en tiempos de Hip\u00f3crates y que el tratamiento aplicado hoy siga siendo un remedio ancestral introducido quiz\u00e1s hace tres mil a\u00f1os por un sabio eremita. Nos cuesta concebir una forma de entender el cuerpo humano que hace posible describir ligeros estados de subsalud y sistematizar y comunicar la sutil acci\u00f3n de innumerables sustancias de nuestro entorno natural sobre el organismo. Nos resulta dif\u00edcil imaginarnos a nosotros mismos englobados en una vasta cultura con una escritura com\u00fan, en la que los m\u00e1s antiguos maestros son cl\u00e1sicos de referencia obligada, en la que cada \u00e9poca ha sumado a este legado las aportaciones de sus propios Galenos, Avicenas, Harveys y Virchows; una antigua cultura en la que los m\u00e9dicos siempre fueron letrados y su pr\u00e1ctica diaria fue un cedazo s\u00f3lo permeable a los mejores procedimientos.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, una sociedad opta por una medicina no tanto por su eficacia como por su concordancia con los valores dominantes. As\u00ed a pesar de que ni los m\u00e1s ac\u00e9rrimos partidarios de la medicina cient\u00edfica encuentran hoy \u00fatiles los tratamientos de principio de siglo, las clases dirigentes que sucedieron al \u00faltimo emperador manifestaban tal admiraci\u00f3n por todo lo occidental, que en 1914 el ministro responsable del tema comunic\u00f3 a los m\u00e9dicos tradicionales su intenci\u00f3n de abolir la Medicina China y promover una campa\u00f1a para acabar con sus legendarios remedios. Esta desconfianza acentu\u00f3 su incipiente decadencia.<\/p>\n\n\n\n<p>La llegada de la modernidad desestabiliz\u00f3 una medicina fundamentada en el equilibrio. No est\u00e1 en su naturaleza el enfrentarse, el competir. Tanto la medicina china en general como el m\u00e9dico chino en particular, son como el eje de la rueda: \u00e9ste ha de permanecer fijo en el centro para poder generar el movimiento arm\u00f3nico. Al adoptar una actitud defensiva este eje se desplaz\u00f3 y puso fin a la gran diversidad de modos de entender las teor\u00edas: se unificaron criterios, se cerraron filas en torno a escuelas que organizaban s\u00f3lidamente sus conocimientos y, en consecuencia, se acab\u00f3 con la efervescencia que animaba el saber m\u00e9dico.<\/p>\n\n\n\n<p>Los ide\u00f3logos marxistas, devotos del Progreso y de la Ciencia, llegaron a afirmar que la Medicina Tradicional China no era m\u00e1s que \u201cporquer\u00eda acumulada durante milenios\u201d y no fue hasta 1954, cinco a\u00f1os despu\u00e9s de constituida la Rep\u00fablica Popular, cuando dej\u00f3 de ser considerada por el poder como una \u201creminiscencia feudal\u201d, y se la equipar\u00f3 oficialmente a la medicina cient\u00edfica. No tan solo se la equipar\u00f3, sino que fue conformada a su imagen y semejanza. Aparecieron Academias y Hospitales de Medicina Tradicional China que la pulieron y la fueron liberando de sus aspectos m\u00e1s \u201cidealistas\u201d y \u201canacr\u00f3nicos\u201d dando lugar a una \u00fanica versi\u00f3n oficial, compendio racional de teor\u00eda y praxis.<\/p>\n\n\n\n<p>La legitimaci\u00f3n de la pr\u00e1ctica de su medicina tradicional ha repercutido muy positivamente en la asistencia sanitaria china y en su difusi\u00f3n por Occidente, aunque esta adaptaci\u00f3n a los valores del nuevo modelo social tuvo un alto coste. La Revoluci\u00f3n Cultural uniform\u00f3 tambi\u00e9n la medicina. La t\u00e9cnica sustituy\u00f3 al arte, los m\u00e9dicos-sanadores se convirtieron en funcionarios y los maestros pasaron a ser catedr\u00e1ticos. En la versi\u00f3n burocr\u00e1tica apenas se reconoce el antiguo arte de curar. La mirada del funcionario &#8211; formado en el materialismo dial\u00e9ctico y atento a su posici\u00f3n en el escalaf\u00f3n- no se puede confundir con la del sabio, expresi\u00f3n de la experiencia, la intuici\u00f3n y la meditaci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 queda de aquella medicina ligada al arte y a la filosof\u00eda?<\/p>\n\n\n\n<p>Este proceso es m\u00e1s evidente en medios cient\u00edficos occidentales que pretenden reducir las tradiciones m\u00e9dicas a unas cuantas pr\u00e1cticas validadas cient\u00edficamente, as\u00ed como separarlas del resto, que seguir\u00eda siendo superstici\u00f3n y error. En vez de abrir y enriquecer la mentalidad moderna con las percepciones que nos llegan de la antig\u00fcedad, se tiende a abordar la Medicina Tradicional China con una mentalidad cientifista. Pero \u00e9ste es un acercamiento infructuoso dado que no se puede reducir la cualidad a la cantidad, las im\u00e1genes a figuras geom\u00e9tricas, la experiencia al experimento, la intuici\u00f3n al c\u00e1lculo estad\u00edstico. La ciencia no puede abarcar las sutilezas del pensamiento chino y de poco nos sirve en medicina una realidad minimizada a lo que puede ser medido o pesado. La sabidur\u00eda rebasa ampliamente los l\u00edmites de la ciencia.<\/p>\n\n\n\n<p>La Medicina China no es lo que fue. Sin embargo su esp\u00edritu se conserv\u00f3 m\u00e1s en la periferia de la Rep\u00fablica Popular donde la poblaci\u00f3n china, aunque sometida a la influencia directa del mundo y de la medicina moderna, sol\u00eda, salvo emergencias, optar por los tratamientos tradicionales. En las superpobladas Hong Kong, Macao y Taiwan, pude encontrar m\u00e9dicos competentes &#8211; y tambi\u00e9n muchos otros no tan expertos- en los m\u00e1s discretos rincones de cualquier edificio an\u00f3nimo, en el mercado o en la herborister\u00eda. Los m\u00e1s sencillos pose\u00edan unos conocimientos pragm\u00e1ticos salpicados de medicina popular; los m\u00e1s modernos rotulaban su min\u00fascula consulta con un \u201cCentro o Instituto Internacional\u2026\u201d y ten\u00edan un panel luminoso para examinar los huesos y las articulaciones de los pacientes, homenaje a la poderosa medicina capaz de ampliar su visi\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de sus sentidos. No importaban demasiado las conclusiones que pudieran sacar de las radiograf\u00edas ya que estos datos en nada iban a cambiar ni el diagn\u00f3stico ni el tratamiento. El chino es un pueblo eminentemente pr\u00e1ctico y no se entretiene examinando lo que no tiene arreglo, sino que se centra en recuperar la funci\u00f3n en la medida que lo permite la lesi\u00f3n y la vitalidad del paciente.<\/p>\n\n\n\n<p>Un peque\u00f1o apartamento de poco m\u00e1s de veinte metros cuadrados en el coraz\u00f3n de Kowloon, tres camillas, una peque\u00f1a mesa bajo una estanter\u00eda atiborrada de libros, armarios con hierbas medicinales, moxas, agujas y en una esquina, tras una cortina, cuatro butacas que, salvo en el per\u00edodo de A\u00f1o Nuevo, sol\u00edan ocupar pacientes esperando su turno. A pesar de lo abarrotado del lugar, todos se sent\u00edan honrados por la presencia de ese m\u00e9dico extranjero que apreciaba su cultura; a pesar de mi torpeza de b\u00e1rbaro curioso fui cogido con gran cordialidad. La entrevista con los enfermos era cort\u00e9s y breve; el buen m\u00e9dico recoge gran cantidad de informaci\u00f3n antes de que el paciente empiece a hablar. Los datos m\u00e1s importantes para el diagn\u00f3stico aparecen paralelos al curso de la conversaci\u00f3n: tono de voz, color y expresi\u00f3n de la cara, el movimiento\u2026 y para acabar, la observaci\u00f3n de la lengua y la lectura del pulso. Y as\u00ed un paciente tras otro, el aprendiz responde a las preguntas: \u00bfqu\u00e9 pasa? \u00bfy t\u00fa que har\u00edas? \u00bfQu\u00e9 har\u00eda la medicina cient\u00edfica en este caso?. Lentamente aprende a orientarse mediante el continuo contraste de sus observaciones con las del experto y, al mismo tiempo, el comparar el resultado de los tratamientos de acupuntura y moxas o de las prescripciones de hierbas medicinales chinas con la previsible evoluci\u00f3n de estos enfermos tratados con la moderna farmacolog\u00eda y la cirug\u00eda, le hace apreciar cada d\u00eda m\u00e1s esta antigua forma de entender la medicina.<\/p>\n\n\n\n<p>El mediod\u00eda no interrump\u00eda mi relaci\u00f3n con el m\u00e9dico chino, s\u00f3lo se extend\u00eda a un amplio c\u00edrculo de amigos. La conversaci\u00f3n durante la comida en los peque\u00f1os restaurantes del barrio era la mejor (y m\u00e1s sabrosa) lecci\u00f3n diet\u00e9tica y, a la vez, una introducci\u00f3n a la gran capacidad que tiene el pueblo chino de gozar de las peque\u00f1as cosas. Por la tarde, ya sin pacientes, afloraba la teor\u00eda expuesta en este libro tal como siempre se hab\u00eda contado: sazonada con leyendas como la de la emperatriz que puso a prueba la habilidad de m\u00e9dico en la lectura del pulso, m\u00e9dicos decapitados por arrogantes, an\u00e9cdotas sobre prescripciones famosas de acupuntura y hierbas medicinales, mezcladas con la rica medicina popular, y, sobretodo, con trucos y secretos; cosas que no est\u00e1n en los libros y que se transmiten por tradici\u00f3n oral. Porque, un buen d\u00eda, cuando te consideraba suficientemente experto en el diagn\u00f3stico y el tratamiento, el m\u00e9dico te desvelaba que buena parte de sus conocimientos los hab\u00eda recibido de otro m\u00e9dico, el cual, a su vez, los hab\u00eda recibido de otro y as\u00ed te ubicaba en su \u00e1rbol geneal\u00f3gico profesional, en el que no faltaba quien hab\u00eda tenido la responsabilidad de asistir a la corte imperial, dej\u00e1ndote unido para siempre a unas generaciones de existencias dedicadas a cultivar el arte de sanar.<\/p>\n\n\n\n<p>Hubo un tiempo en que la superioridad y autoridad del maestro no precisaba tarimas. Maestro y disc\u00edpulo se escuchaban con atenci\u00f3n. No es la relaci\u00f3n entre quien sabe y quien ignora sino entre quien tiene un fino discernimiento y quien apenas distingue los grandes rasgos; entre quien conoce el terreno y el reci\u00e9n llegado. El maestro afina los sentidos del alumno, lo enriquece con nuevas percepciones, le gu\u00eda por el peque\u00f1o cosmos del ser humano y le muestra qu\u00e9 resortes se deben pulsar para restablecer la armon\u00eda. En la ense\u00f1anza tradicional no se pagaba matr\u00edcula; se impart\u00eda por amor a la profesi\u00f3n y por respeto a los antepasados.<\/p>\n\n\n\n<p>Unos a\u00f1os antes, a unas pocas horas de ferry de Hong Kong, en Macao, Ted J. Kaptchuk, debi\u00f3 vivir situaciones similares. Es dif\u00edcil no sentirse pionero cuando uno se sumerge, en solitario, en un mundo desconocido. Por descontado no fue el primero, ilustres predecesores hab\u00edan brindado excelente informaci\u00f3n. Sin embargo es muy distinto leer que explorar. Los grandes descubrimientos del viajero son a menudo peque\u00f1os detalles del entorno, claves casi imperceptibles que dan pleno sentido a ideas y modos de hacer. Ted J. Kaptchuk dice que parti\u00f3 en busca de lo extraordinario y se encontr\u00f3 con lo que all\u00ed es normal; y, viceversa, lo que para nosotros es corriente all\u00ed puede parecer ins\u00f3lito. La rapidez de movimiento de las personas y de la informaci\u00f3n, en la medida en que suele transmitir s\u00f3lo palabras e ideas aisladas del marco que las ha generado, nos hace perder la noci\u00f3n de las distancias y de las diferencias, lo que supone un obst\u00e1culo para la comprensi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cUna Trama sin Tejedor\u201d da la informaci\u00f3n b\u00e1sica sobre la acupuntura mediante una l\u00facida exposici\u00f3n de la teor\u00eda y de la pr\u00e1ctica de la medicina china. Es, a la vez, un libro de divulgaci\u00f3n para todos aqu\u00e9llos que est\u00e9n interesados en el tema, de texto para estudiantes, de consulta para profesionales y, al no requerir conocimientos previos de medicina ni de filosof\u00eda oriental, es una buena introducci\u00f3n al pensamiento chino. La gran difusi\u00f3n de la edici\u00f3n original inglesa se debe a que Ted J. Kaptchuk consigue trasladar el sentido y la riqueza de la medicina china a la mentalidad occidental. No se limita a traducir palabras sino que interpreta los conceptos. Entiende, por experiencia propia, las dificultades que inevitablemente se le plantean a un occidental y nos desvela el modo de pensar que la hace inteligible.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque los diagn\u00f3sticos chinos puedan parecer partes meteorol\u00f3gicos, son procedimientos que permiten discernir con precisi\u00f3n sutiles estados del organismo. Debemos tener en cuenta que los tratamientos chinos se apoyan en la capacidad de curaci\u00f3n del propio organismo. El poder no est\u00e1 tanto en las agujas o en las hierbas, sino en los finos criterios que gu\u00edan su aplicaci\u00f3n, ya que hacen posible un tratamiento a la medida de la persona y no de la enfermedad, y por lo tanto, la obtenci\u00f3n de m\u00e1ximos efectos terap\u00e9uticos con procedimientos y substancias at\u00f3xicas.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Comprender la Medicina China no consiste tan s\u00f3lo en sumar nuevos conocimientos, sino que implica liberarse de prejuicios. Para este viaje de mayor importancia que lo que se lleva es lo que se est\u00e1 dispuesto a dejar; cuanto m\u00e1s lejana es la cultura, m\u00e1s espacio mental hay que cederle.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>El autor no renuncia a los logros de la medicina occidental y equipara, con objetividad, ambas medicinas. Al profundizar en el conocimiento de la medicina oriental, nos hace comprender tambi\u00e9n el punto de partida occidental. Al ilustrar las grandezas de una, refleja inevitablemente las limitaciones de la otra; la comparaci\u00f3n desmitifica las dos medicinas m\u00e1s extendidas del mundo moderno y abre las puertas a las dem\u00e1s formas de entender el arte de curar.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque hac\u00eda tiempo que segu\u00eda su trabajo pedag\u00f3gico y cl\u00ednico, s\u00f3lo conoc\u00ed a Ted J. Kaptchuk a finales de los ochenta en San Diego (California) en el transcurso de un simposio sobre la Medicina Tradicional China donde tuve ocasi\u00f3n de comprobar su gran prestigio entre los mejores especialistas en Medicina Oriental de los Estados Unidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde 1980 dirige el departamento de tratamiento del dolor y del estr\u00e9s del hospital de cr\u00f3nicos m\u00e1s grande del \u00e1rea de Boston. No es m\u00e9dico, otra buena raz\u00f3n para entender que para practicar la medicina china lo que hay que saber es medicina china. Trabajan en su departamento unos cuarenta terapeutas que practican unas treinta terapias distintas, y es un modelo, a la americana, de lo que podr\u00eda ser hoy la asistencia m\u00e9dica: los pacientes s\u00f3lo tienen en com\u00fan, en sus propias palabras: \u201csu edad, sus (escasos) ingresos y su desesperaci\u00f3n\u201d Al paciente se le orienta despu\u00e9s de un complejo examen que comprende unas seis evaluaciones empezando por la m\u00e1s familiar: los ex\u00e1menes de rutina que ya han sido practicados varias veces con anterioridad. No se espera encontrar nada nuevo en los an\u00e1lisis y las radiograf\u00edas, salvo que el resultado no es \u201cel\u201d diagn\u00f3stico que les ha llevado a ser enfermos cr\u00f3nicos, sino \u201cun\u201d diagn\u00f3stico m\u00e1s, una manera de ver las cosas, pero afortunadamente, no la \u00fanica. Despu\u00e9s lo entrevista un psic\u00f3logo que trata de medir, cualificar y objetivar el dolor a fines de investigaci\u00f3n o para demostrar la eficacia de los tratamientos ante los dem\u00e1s departamentos del hospital y conectar con la comunidad cient\u00edfica. Intervienen en la evaluaci\u00f3n personajes superespecializados como el Consejero de Estr\u00e9s y el Consejero Vocacional que, con el Asistente Social ven al paciente como producto de su entorno. Los Grupos de Apoyo re\u00fanen pacientes con problemas familiares. El dietista corrige los h\u00e1bitos alimenticios. El terapeuta f\u00edsico: tambi\u00e9n formado en osteopat\u00eda, enfoca otras dimensiones del enfermo: la estructura del cuerpo, la postura, las tensiones, la debilidad muscular, las limitaciones de movimiento. El terapeuta de movimiento usa danza, yoga y tai chi. Las manos del terapeuta del tacto, sensible a las partes blandas y a cualidades no medibles como la tensi\u00f3n. El masaje es el primer paso en la recuperaci\u00f3n; el paciente se siente bien por primera vez en a\u00f1os. Por \u00faltimo, el m\u00e9dico oriental, el m\u00e1s ex\u00f3tico de esta torre de Babel de especialistas, hace la descripci\u00f3n de las borrascas. En el curso de los sucesivos ex\u00e1menes se definen las terapias que se aplicar\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>Es obvio que ninguna medicina puede dar respuesta satisfactoria a la totalidad de problemas de salud de una poblaci\u00f3n. Toda medicina es limitada, tiene sus puntos ciegos as\u00ed como zonas en las que suele ser inferior a otros sistemas existentes. En aras de la eficacia del tratamiento, parece l\u00f3gico que cada profesional, adem\u00e1s de su especialidad, tenga una visi\u00f3n global de las distintas posibilidades, a fin de poder ofrecer al paciente el tratamiento que m\u00e1s le conviene.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde sus or\u00edgenes prehist\u00f3ricos, la relaci\u00f3n m\u00e9dico-enfermo se ha basado en la confianza. Y \u00bfqu\u00e9 confianza puede inspirar quien, por prejuicio o por simple desconocimiento, niega a su paciente un tratamiento eficaz? Sin embargo, estamos entrando en el siglo XXI con medicinas bien establecidas que est\u00e1n a\u00fan excluidas de los ensayos cl\u00ednicos y son pr\u00e1cticamente ignoradas por las facultades de medicina.<\/p>\n\n\n\n<p>Innumerables personas han recuperado su salud gracias a la acupuntura y muchas otras experimentar\u00e1n, en el futuro, los beneficios de esta medicina ancestral. Pero la gran aportaci\u00f3n de las s\u00f3lidas teor\u00edas y la experimentada pr\u00e1ctica de la Medicina Tradicional China a la salud del hombre contempor\u00e1neo ser\u00eda que su difusi\u00f3n por Occidente contribuyera decisivamente a acabar para siempre con cualquier tipo de ortodoxia y para que se establecieran relaciones de colaboraci\u00f3n entre las distintas medicinas con la misma naturalidad como las que hoy se establecen entre los especialistas de la medicina oficial. La medicina no tiene nada que ver con doctrinas y profesiones de fe. No cabe admitir la intolerancia ni la rivalidad entre quienes desempe\u00f1an la misma tarea. A diferencia del sacerdote o del chaman, ambos asimismo terapeutas ancestrales, la medicina se basa sobretodo en la raz\u00f3n y act\u00faa mediante procedimientos racionales y remedios de probada eficacia, vengan de donde vengan.<\/p>\n\n\n\n<p>En medicina no puede haber alternativas. Tambi\u00e9n en una imagen de Ted Kaptchuk, la medicina es como un r\u00edo caudaloso que no puede ser identificado con uno solo de sus afluentes. As\u00ed la medicina est\u00e1 constituida por m\u00faltiples sistemas de curar; todos con sus \u00e1mbitos de eficacia y sus limitaciones. No hay alternativas sin medicina oficial. O todas oficiales, o mejor, todas alternativas: la relaci\u00f3n m\u00e9dico-enfermo funciona mejor sin intermediarios.<\/p>\n\n\n\n<p>Tanto hoy como en la antig\u00fcedad, tanto en China como aqu\u00ed, el m\u00e9dico debe responder en primera instancia ante el propio paciente. De nada valen las razones m\u00e1s convincentes si en la pr\u00e1ctica no ayudan o son perjudiciales. No hay que olvidar que el objeto de toda medicina es llevar o acercar al ser humano a la plena forma f\u00edsica y ps\u00edquica. La buena medicina, como el buen m\u00e9dico, convence por sus resultados y no por lo hermoso, l\u00f3gico y bien fundamentado de sus teor\u00edas. Antes que ciencia, la medicina era y es artesan\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Pueden descargar la ficha del libro y un fragmento <a href=\"http:\/\/www.liebremarzo.com\/libros\/49-medicina-china.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">en la p\u00e1gina de la editorial La Liebre de Marzo<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comprender la Medicina China no consiste tan s\u00f3lo en sumar nuevos conocimientos, sino que implica liberarse de prejuicios. 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