Terapias de oxígeno para una óptima salud y vitalidad

Medicina
Fragmento del libro: Altman, Nathaniel, Terapias de oxígeno: para una óptima salud y vitalidad, Lasser Press Mexicana, México, 1996. 

«El cáncer ha sido tratado con terapias de peróxido de hidrógeno y ozono durante décadas. Esta práctica está fundamentada en tres descubrimientos importantes.

El primero fue logrado por el Premio Nobel Dr. Otto Warburg, director del Instituto de Fisiología Celular Max Planck de Berlín. Él confirmó (en una reunión de colegas laureados con el premio Nóbel, celebrada a orillas del lago Constanza, en Alemania, en 1966) que la precondición clave para el desarrollo del cáncer es una falta o carencia de oxígeno celular.

El segundo factor de importancia fue descubierto por otro Premio Nobel, el Dr. James D. Watson, descubridor de la doble hélice del ADN. Encontró que “entre los agentes carcinógenos más eficaces conocidos en la actualidad están diversos virus”. Por lo tanto, ya se sabía que existía un componente viral en el desarrollo del cáncer que no se había reconocido antes.

El tercer descubrimiento, que fue reportado en primer lugar por el Dr. Joaquím Varro de Alemania en 1974, reveló una intolerancia al peróxido de hidrógeno de las células tumorales, sugiriendo con ello que el ozono y el peróxido de hidrógeno pueden inducir a una inhibición metabólica en ciertos tipos de tumores cancerosos. No fue confirmado mediante ninguna publicación en inglés hasta 1980 cuando el artículo del Dr. Frederick Sweet y sus colegas del periódico Science presentaron pruebas de laboratorio que demostraban que el ozono inhibe de forma selectiva el crecimiento de las células cancerígenas.

Muchos años antes, uno de los científicos que ofreció apoyo tentativo al uso de las terapias bio-oxidantes en el tratamiento del cáncer fue el Dr. Boguslaw Lipinski, del Centro de Salud Cardiovascular de Boston y de la Escuela de Medicina de la Universidad Tufts:

“Los estudios clínicos preliminares indican que las terapias bio-oxidantes podrían producir resultados deseables en el tratamiento del cáncer… La exposición al ozono in vitro de la sangre de los pacientes y la consiguiente inyección es un procedimiento médico usado como tratamiento, con buenos resultados, para el cáncer en una clínica de Suiza (la famosa Roka Clinic) desde 1960… Aunque estos descubrimientos preliminares no constituyen una prueba por sí mismos, realmente sí alientan a los investigadores clínicos y a los médicos a que se intente esta modalidad poco ortodoxa pero aparentemente prometedora.”

A continuación examinaremos algunas de las pruebas clínicas y de laboratorio que conducen a apoyar la idea de que el ozono y el peróxido de hidrógeno pueden ayudar en el tratamiento del cáncer, ya sea por sí solos o como complemento a la terapia tradicional o alternativa del cáncer.

Investigaciones con ozono

Uno de los primeros informes sobre el éxito en el uso del ozono como terapia de los pacientes reales fue realizado por el cirujano alemán Joachim Varro en la Sexta Conferencia Mundial del Ozono en 1983. El Dr. Varro está considerado como uno de los pionero en el uso del ozono médico para tratar el cáncer y su trabajo es admirado en todo el mundo.

El Dr. Varro cree que el cáncer no es resultado de una infección externa sino que tiene su origen dentro del mismo cuerpo:

“El tumor maligno no es un cuerpo extraño como un virus o una bacteria sino una substancia del propio cuerpo, que consiste en células orgánicas que se comportan autómamente como cuerpos extraños tan sólo por una información errónea en los impulsos de crecimiento. Se extraen a sí mismas de los principios de ordenación del organismo como unidad, por lo tanto, el tumor no es realmente la causa del caos metabólico sino que debería verse como el producto final de un desarrollo pato fisiológico anterior equivocado.”

En este informe el Dr. Varro no proporciona datos estadísticos ya que muchos pacientes llegan a su consultorio como último recurso, muchos de ellos han sufrido anteriormente cirugías, quimioterapia y radiación. Por estas razones él cree que sería muy difícil documentar una evaluación estadística. No obstante, observó que la terapia de ozono había tenido efecto entre sus pacientes. Los pacientes tuvieron más apetito, más fortaleza, mayores índices de actividad física y una reducción del dolor. Ofreció su evaluación clínica de los pacientes que habían recibido la terapia de oxígeno-ozono:

  1. Los efectos colaterales y secundarios de la cirugía y la radiación se pueden disminuir frecuentemente e incluso se pueden eliminar completamente (lo que previene el crecimiento y la proliferación de las células).
  2. Los pacientes no padecen metástasis y reincidencia de tumores durante grandes períodos de tiempo.
  3. Se podía prolongar el tiempo de supervivencia excediendo con mucho los pronósticos dudosos usuales, incluso en casos inoperables, la resistencia a la radiación o intolerancia a la quimioterapia, y una mejor calidad de vida.
  4. La mayoría de los pacientes que han sobrellevado la terapia de combinación poco después de la cirugía y la radiación, pudieron regresar a sus ocupaciones de tiempo completo.
Terapias actuales

El Dr. Horst Kief suele usar la inmunoterapia autohomóloga (ITAH) para tratar diversos tipos de cáncer. Durante mi visita a su clínica en diciembre de 1993, observé a una mujer que recibió tratamiento para el cáncer de senos, que le había recurrido después del tratamiento médico tradicional. Mediante el uso de ITAH oral e inyecciones de ITAH, aplicadas alrededor de las zonas afectadas de los senos, la paciente experimentó una rápida remisión. El Dr. Jon Greenberg, antiguo socio del Dr. Kief, notificó que la remisión a largo plazo del índice de pacientes con cáncer tratados con ITAH en la Clínica Kief era del 60 por ciento, y otro 20 por ciento experimentaban una notable mejoría.

El 1988, el Dr. Kief estudió a treinta y un pacientes que sufrían de diversos males, incluyendo carcinomas, linfomas, sarcoma y tumor en el riñón. La mayoría recibió quimioterapia y radiación, sin éxito a largo plazo. Se les aplicó terapia ITAH diariamente durante cuatro meses.

Los resultados mostraron que después de dos semanas de terapia ITAH los niveles de gamma interferón se incrementaron del 700 al 900 por ciento. La gamma interferón es una proteína que se encuentra cuando las células se exponen a virus. Las células no infectadas expuestas al interferón están protegidas contra la infección viral. Por encima de todo, Kief observó una espectacular recuperación subjetiva en los pacientes, que incluía menos dolor en un 70 por ciento y un aumento de la vitalidad en el 90 por ciento de los pacientes a los que se aplicó ITAH.

Durante mi entrevista con el Dr. Kief, uno de los participantes de aquel estudio, un hombre de sesenta y dos años., llegó a la clínica para un examen de rutina. En 1988 se le diagnosticó inmunocitoma en la etapa IVb, un cáncer particularmente letal relacionado con los nodos linfáticos. Los oncólogos que le habían tratado no tenían ninguna esperanza en su recuperación. Después de once meses de ITAH el paciente experimentó una curación total, la cual continuó hasta que lo conocí cuatro años después.

Se espera que se puedan realizar más estudios clínicos con pacientes de cáncer tratados con ozono y peróxido de hidrógeno, pero no creo que suceda. Dada la naturaleza mortal del cáncer poca gente querrá someterse a un estudio doblemente a ciegas en el cual deberán descontinuar otra terapia que les podría salvar la vida. Además el valor de las terapias bio-oxidantes rara vez se confirma en pacientes que no hayan recibido antes otros tratamientos para el cáncer ya que la mayoría de los pacientes buscan la terapia con ozono o peróxido de hidrógeno después de que la quimioterapia, la radiación y la cirugía les han fallado.

A pesar de estas consideraciones existe un creciente número de pruebas clínicas y de laboratorio que demuestran que estas terapias son valiosas. Miles de pacientes europeos se están curando del cáncer gracias a la ozonoterapia, mientras que cientos de norte-americanos comienzan a saber lo valioso que es el peróxido de hidrógeno y el ozono, ya sean solos o como complemento de otras terapias.

Muchos de los famosos spas europeos usan el ozono como rutina dentro del tratamiento del balneario para los huéspedes (algo que se podría comparar con la afinación que le damos regularmente a nuestro coche) y algunos médicos europeos que tratan a pacientes con ozono también lo usan para sí mismos, aunque no estén enfermos. Estos ejemplos manifiestan el alto valor potencial del ozono y el peróxido de hidrógeno como terapias preventivas para el cáncer y otras muchas enfermedades. Un proyecto interesante sería estudiar a dos grupos de personas sanas que podrían estar genéticamente predispuestas al cáncer. Un grupo se sometería a terapias bio-oxidantes durante varios años y se llevaría el conteo de los casos de cáncer. Los resultados podrían ser de gran utilidad y podrían sostener la base para el protocolo acerca de la prevención del cáncer en lo años venideros.»

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