Ozono

Medicina
Anna Maria Vidal
Revista VITAL – núm. 42, septiembre de 2001

El oxígeno es un elemento imprescindible para la vida. Nuestra atmósfera lo contiene en un 21%, la masa de la corteza terrestre le cede un 52%, y en nuestro cuerpo llega al 65%. De todos es sabido que el ser humano puede resistir períodos prolongados sin comer y sin beber, pero… ¿sin respirar? Evidentemente, no.

Nuestras células necesitan oxígeno para su buen funcionamiento. Sin él mueren y, si escasea, las células no pueden respirar, fermentan y degeneran. A escala atómica, la vida es un vaivén de oxígeno, de O2.

El ozono también es oxígeno, sólo que, en lugar de dos, tiene tres átomos, lo que le otorga unas propiedades físicas específicas. La molécula de tres átomos es muy inestable: rápidamente se convierte en O2 a la vez que libera un átomo de O que va en busca de otro O para formar un nuevo O2, o en busca de otros radicales libres. Así, el ozono se transforma en pocos minutos en oxígeno, al mismo tiempo que desprende un átomo de oxígeno naciente.

La extraordinaria acción terapéutica del ozono medicinal se debe a este oxígeno naciente. El ozono medicinal O3 se obtiene haciendo pasar un flujo de oxígeno O2 a través de un arco voltaico, así que no es más que O2 con una pequeña cantidad de O3.

Hablamos con Miquel Masgrau, médico con un amplio recorrido por los senderos de la medicina en el Hospital de San Pablo en Barcelona. Contactó con el mundo de la locura ejerciendo de médico en la Clinique Psiquiatrique de La Borde, en Francia. Su interés por la historia de la medicina fue premiado con una beca de la Fundación Calouste Goulbenkian en Portugal. Se adentró en la antropología médica en el Amazonas (Brasil). Ejerció de médico rural en el Cabrerés y desde ahí se sintió empujado a ampliar horizontes en el arte de sanar, accediendo a la medicina del Extremo Oriente. Viajó a la India y asistió a la escuela de medicina tradicional del antiguo reino de Siam, en el templo Wat Phra Jetubon. Estudió y practicó la medicina china junto a médicos tradicionales en Hong Kong, en Taichong (Taiwán) y en el hospital de Medicina Tradicional China de Pekín. Desde 1985 sintetiza toda su experiencia en un gabinete de medicina general en Barcelona.

Nos cuenta que, en la Primera Guerra Mundial, el ozono se empezó a utilizar como antiséptico, pero que fue a partir de los años cincuenta, a partir del momento en que se construyen las máquinas que pueden generar O3 en oxígeno puro, cuando se abren las posibilidades de aplicación, no sólo externamente sino, en especial, las que le permiten ser introducido en el cuerpo.

Tras un viaje por América visitando centros alternativos que acogían a pacientes desahuciados por la medicina convencional, el impacto que le produjo la terapia con ozono, a la que califica de excepcional, le llevó a Cuba, país en el que esta técnica está altamente desarrollada y en constante investigación (Centro de Investigación del Ozono de Cuba). Quería conocer más a fondo esa herramienta al servicio de la salud. El bloqueo al que está sometida Cuba ha obligado a la medicina a buscar recursos al alcance de sus posibilidades, lejos de las multinacionales farmacéuticas. El ozono, entre otras cosas, no paga royalties y en la isla está integrado al sistema médico oficial por sus buenos resultados en un espectro amplio de patologías.

¿Para qué sirve el ozono?

Tiene un amplio abanico de indicaciones y los resultados, en algunas patologías para las que la medicina convencional no tiene solución, son espectaculares. En combinación con la acupuntura, sus efectos se ven incrementados. Si partimos de la base de que el ozono limpia y da energía y de que la acupuntura puede hacer circular la energía por los cauces correctos, especialmente cuando la energía es deficitaria o está estancada, la combinación de ozono y acupuntura se convierte en alianza altamente beneficiosa.En general, todas las enfermedades que están asociadas a la falta de irrigación, a la falta de oxígeno, al desgaste y a procesos degenerativos tienen aquí una gran herramienta a la que recurrir. Por ejemplo, en las infecciones de las piernas de los ancianos, o en la grave problemática de las extremidades de los diabéticos, el ozono, combinado con la acupuntura, consigue unos resultados excelentes. Se llega a evitar la amputación. También en ciertas patologías neurológicas el deterioro del paciente se puede frenar de manera muy satisfactoria.

El cerebro es un órgano especialmente sensible a la falta de O2. Aunque sólo pesa el 2% del cuerpo, consume el 20% de oxígeno. La falta de oxígeno incide en la pérdida de memoria, en la dificultad para concentrarse y es uno de los desencadenantes fundamentales de la senilidad.

La acción del ozono potabiliza el agua sin ser nocivo para la vida animal. También destruye bacterias, virus y hongos. Como bactericida, se aplica externamente sobre heridas que no se curan y también es eficaz en las infecciones de la sangre y es altamente eficiente en casos de infecciones virales. Los niveles de remisión de hepatitis graves en tiempos cortos han sido objeto de estudios específicos en el Centro de Investigación del Ozono de Cuba, con resultados que no tienen nada que ver con el lento proceso habitual de esa enfermedad. En combinación con la acupuntura una vez más, la eficacia de esa conjunción de terapias hace que se pueda resolver una hepatitis de una forma muy llevadera. La ozonoterapia tiene también una importante acción fungicida que la hace altamente indicada para actuar contra hongos de diferente localización: desde la persistente cándida vaginal hasta el conocido pie de atleta.El ozono tiene una acción directa sobre los glóbulos rojos, incrementando su capacidad de transportar oxígeno. El aumento de riego sanguíneo hace que se pueda aplicar la terapia en casos de trastornos circulatorios del cerebro, del corazón y de la periferia. También hay que tener en cuenta el poder desintoxicante del ozono, su estimulación de los procesos de cicatrización, su habilidad reguladora de los diferentes componentes de la sangre, sus efectos calmantes y sedantes.

Hay un terreno en el que el ozono también merece una especial mención, debido a su capacidad inhibidora de la fermentación. La ozonoterapia estimula el metabolismo del oxígeno, de ahí que las terapias para el cáncer ya sean, para muchos, inconcebibles sin la aplicación del ozono.

¿Tiene efectos secundarios?

Si se parte de un diagnóstico acertado y la elección del método adecuado, en manos expertas y prudentes los riesgos o efectos secundarios son mínimos, cien veces inferiores a los procedimientos rutinarios como, por ejemplo, las radiografías. Demasiado fuerte para el delicado epitelio pulmonar, no puede ser inhalado. Pero, por suerte, su fuerte olor avisa mucho antes de que se alcancen concentraciones perjudiciales. El único subproducto que deja su aplicación es beneficioso: el oxígeno. Existe una mínima posibilidad alérgica. Al contrario, las historias clínicas registran efectos colaterales saludables que van desde una mayor capacidad intelectual, pasando por un renovado vigor sexual y resistencia a las enfermedades comunes.

El tratamiento con ozono merece una consideración especial por parte de todos aquellos que dan prioridad a los tratamientos que no dañan. No estamos ante un cura-lo-todo, pero sí ante algo que se acerca al remedio ideal, que enlaza una gran efectividad con una casi absoluta inocuidad.

¿Tiene contraindicaciones?

Sí, en pacientes con hiperfunción de tiroides, hemofilia, alergia al ozono, hemorragias recientes o enfermos tratados con anticoagulantes.

¿Cómo se aplica el ozono?

El ozono medicinal se incluye en un flujo de oxígeno puro en una concentración muy pequeña (99,95 partes de oxígeno por 0,05 partes de ozono, cuando es para uso interno). Hay diversas formas de llevar el oxígeno hasta el lugar donde es requerido. La aplicación sobre la piel es sencilla, basta una simple bolsa de plástico. En la autohematoterapia se extrae sangre del paciente, se ozonifica y se vuelve a inyectar inmediatamente por vía intramuscular, a modo de autovacuna (muy utilizada en tratamientos de cáncer), en el caso de la pequeña extracción de 10 cc. o por vía intravenosa, en el caso de la mayor extracción (de 50 a 150 cc) de corriente aplicación en el caso de enfermedades graves como la artritis, el herpes, el cáncer y las enfermedades cardíacas. Hay también la inyección endovenosa, efectuada muy lentamente, la intraarterial y la intraarticular.

El aceite de oliva ozonificado se aplica sobre la piel y con el agua ozonificada se lavan heridas y quemaduras. Los dentistas lo usan como desinfectante. Internamente se usa en trastornos gástricos e intestinales.

La introducción de ozono en el intestino es la forma más antigua de administración interna, que se inició en los años treinta. El ozono es absorbido por la mucosa intestinal y buena parte de él llega directamente al hígado, al que ayuda en su tarea de desintoxicación. De cualquier modo, es el terapeuta el que tiene que decidir qué aplicación es la adecuada para cada caso.

¿Cómo funciona el ozono?

Su eficacia se debe a algo más que a la oxigenación, puesto que simplemente oxigenando la sangre no se alcanzan los mismos resultados. La explicación más plausible de su funcionamiento la podemos deducir del hecho de que la máquina consigue crear ozono a partir del oxígeno que circula por el arco voltaico, de la misma forma que en la Naturaleza es la energía del relámpago la que produce el ozono. El ozono, inestable, se mantienne sólo unos minutos, especialmente en ambiente húmedos, y se transforma en oxígeno (de O3 a O2): la energía ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. Así pues, ¿qué pasa con la energía del arco voltaico? ¿No será ésta la energía responsable de la potente acción terapéutica del ozono sobre el organismo?

¿Cómo realizar la ozonoterapia?

Se requiere una máquina que produzca ozono. Pese a ser muy simple, la manipulación de ozono exige un riguroso control de las concentraciones, las cantidades y las vías de administración. Además, se puede potenciar con un cambio de vida y de alimentación que favorezcan la eliminación de toxinas y la depuración de la sangre.

La terapia del ozono se complementa eficazmente con la acupuntura energética. Por un lado, el ozono actúa mejor en un organismo equilibrado energéticamente y, por otro, la acción de la acupuntura se potencia tras la administración de ozono. Aunque a veces parezca que la acupuntura da energía, lo que realmente hace es eliminar los impedimentos que hacen que ésta circule. La aplicación de ozono supone un extra de energía que facilita su acción equilibradora.

Los tratamientos de oxígeno y ozono son aún poco conocidos en nuestro país. En cambio, en Alemania, país pionero y puntero en cuanto a la utilización del ozono terapéutico, hace años que más de ocho mil terapeutas lo aplican regularmente en clínicas y dispensarios. Otros siete mil suministran oxígeno activado a sus pacientes en el resto de Europa, especialmente en Austria e Italia.

Cuba y Rusia, con un servicio de salud poco influenciado por el mercantilismo de la industria de la enfermedad, recurren a los tratamientos de ozono también en el medio hospitalario como la mejor opción para buena parte de las enfermedades que hemos comentado, y con resultados recogidos en una extensa bibliografía.

Miquel Masgrau cita una larga lista de enfermedades en las cuales la terapia del ozono está indicada. Desde infecciones a inflamaciones crónicas, algunas alergias, enfermedades del hígado, del pulmón, reumáticas, trastornos metabólicos, insuficiencia cardíaca, hipertensión arterial, enfermedades renales, del estómago, de los intestinos, de la piel, del cerebro, de los órganos de los sentidos, trastornos inmunitarios, geriatría… La lista es exhaustiva, pero él insiste en que es importante destacar que el ozono aporta a veces soluciones donde la medicina habitual no llega, como, por ejemplo, lo útil que llega a ser en las infecciones que son invulnerables a los antibióticos.

También enfermedades neurológicas y degenerativas del sistema nervioso central, como la enfermedad de Parkinson o la esclerosis cerebral, además de la enfermedad de Alzheimer en sus inicios se han beneficiado de la acción terapéutica del ozono.

El órgano de la visión es especialmente sensible a la energía que desprende el oxígeno naciente: en Cuba se usa el ozono para tratar enfermedades graves de la vista como glaucoma, atrofia del nervio óptico, úlceras corneales, retinosis pigmentaria y otras.

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